Unión abonará el préstamo al grupo empresario brasileño que tiene al futbolista con el pase en Vila Río.
Cuando parecía que la situación se complicaba cada vez más y el retorno de Leandro Zárate a Unión se alejaba, ayer por la tarde llegó la solución para que el delantero cordobés vista la camiseta rojiblanca en la temporada de la Primera B Nacional que, para la institución de la avenida comienza el sábado a las 17.05 ante Deportivo Merlo en el 15 de Abril.
La negociación terminó favorablemente, tanto para el futbolista como para Unión, al arreglarse el pago que la empresa brasileña dueña del pase de la “Chancha” reclamaba por el préstamo. Vila Río de Brasil, club propietario de los derechos económicos de Zárate, es algo así como una filial del Botafogo, entidad en la que jugó el atacante, y con el cual los dirigentes tatengues, junto al representante del “nueve”, acordaron el pago de la cifra que, en principio, era de 50.000 dólares, aunque se sabe que Unión no tiene esa cantidad (razón por la cual el regreso estaba en duda), por lo que se presume que las partes habrían llegado a un arreglo por una suma más acorde a las arcas rojiblancas.
“Qué ganas de volver...”
Las ansias por calzarse la casaca de la avenida puestas de manifiesto por la “Chancha”, seguramente tuvieron mucho que ver en el final feliz que tuvo la novela. Y lo señalado por el delantero una vez que se produjo, lo revela: “Por suerte se terminó todo y voy a jugar en Unión”.
De esta manera, Leandro Zárate jugará para el Tate por segunda vez, ya que lo había hecho en la temporada 2007-2008. El delantero nacido en la Docta debutó en Talleres en 2003, luego lo hizo en el Racing cordobés durante seis meses; en la temporada 2004-2005 jugó en Rafaela, haciendo goles para Ben Hur; a continuación, viajó a Buenos Aires para jugar en Argentinos Juniors por el término de un año; quedándose en la ciudad seis meses más para vestir la casaca “verde-amarelha” de Defensa y Justicia.
El primer semestre de 2007 vivió en Tucumán para jugar en Atlético; después vino a Unión por un torneo, y la entidad de la avenida lo vendió, haciendo un buen negocio, al fútbol brasileño, para jugar en el Botafogo en 2008-2009. Luego de una irregular temporada, regresó a nuestro país para tratar de convertir goles en Instituto de Córdoba, aunque no consiguió la continuidad necesaria como para destacarse en la B Nacional, oportunidad que tendrá ahora que arregló en Unión, club en el cual parece que se siente muy cómodo.
La negociación terminó favorablemente, tanto para el futbolista como para Unión, al arreglarse el pago que la empresa brasileña dueña del pase de la “Chancha” reclamaba por el préstamo. Vila Río de Brasil, club propietario de los derechos económicos de Zárate, es algo así como una filial del Botafogo, entidad en la que jugó el atacante, y con el cual los dirigentes tatengues, junto al representante del “nueve”, acordaron el pago de la cifra que, en principio, era de 50.000 dólares, aunque se sabe que Unión no tiene esa cantidad (razón por la cual el regreso estaba en duda), por lo que se presume que las partes habrían llegado a un arreglo por una suma más acorde a las arcas rojiblancas.
“Qué ganas de volver...”
Las ansias por calzarse la casaca de la avenida puestas de manifiesto por la “Chancha”, seguramente tuvieron mucho que ver en el final feliz que tuvo la novela. Y lo señalado por el delantero una vez que se produjo, lo revela: “Por suerte se terminó todo y voy a jugar en Unión”.
De esta manera, Leandro Zárate jugará para el Tate por segunda vez, ya que lo había hecho en la temporada 2007-2008. El delantero nacido en la Docta debutó en Talleres en 2003, luego lo hizo en el Racing cordobés durante seis meses; en la temporada 2004-2005 jugó en Rafaela, haciendo goles para Ben Hur; a continuación, viajó a Buenos Aires para jugar en Argentinos Juniors por el término de un año; quedándose en la ciudad seis meses más para vestir la casaca “verde-amarelha” de Defensa y Justicia.
El primer semestre de 2007 vivió en Tucumán para jugar en Atlético; después vino a Unión por un torneo, y la entidad de la avenida lo vendió, haciendo un buen negocio, al fútbol brasileño, para jugar en el Botafogo en 2008-2009. Luego de una irregular temporada, regresó a nuestro país para tratar de convertir goles en Instituto de Córdoba, aunque no consiguió la continuidad necesaria como para destacarse en la B Nacional, oportunidad que tendrá ahora que arregló en Unión, club en el cual parece que se siente muy cómodo.











