Busca el mejor cierre de año

El juego desplegado y el triunfo en tierras rafaelinas aumentaron la expectativa en los hinchas, después de los dos dolorosos empates sobre la hora en los partidos anteriores. El viernes, a las 20.30, el rival será el último de la tabla, la CAI, y el árbitro, un debutante en la categoría, Carlos Stoklas.




Parece que comienza a aparecer en el horizonte el equipo de Frank Darío Kudelka. Es que, luego de dos categóricas derrotas sin atenuantes (ante San Martín en San Juan y Belgrano en Santa Fe), el impacto parece que fue intenso y comenzó un repunte que, primero, se notó en el juego y, después, en los resultados.

Ya en Tucumán, el Tate estuvo muy cerca de traerse tres puntos de un estadio muy complicado, con un gran marco de público en contra. Pero la falla en un penal cuando ya no quedaba tiempo adicional hizo que las cosas finalizaran con 1 a 1 que igualmente fue meritorio. Una fecha después, en Santa Fe se vio una muy buena producción del rojiblanco, nada menos que ante un grande como Rosario Central, pero los errores en la definición en varios contragolpes le dejaron la puerta abierta a la visita para que diera el golpe, que llegó otra vez en tiempo de descuento, con un inesperado empate del ex Selección Argentina Luciano Figueroa.

No obstante, en la jornada anterior los dirigidos por Kudelka por fin pudieron cerrar el paquete completo. Y fue con moño y todo: excelente partido en el Monumental de Rafaela, donde el local acumulaba una racha de 3 victorias y 1 empate, sin haber recibido gol alguno en los cuatro encuentros, y la llegada del esperado triunfo, con un 2 a 1 que pudo haber sido más amplio.

La campaña entonces no deja de ser irregular, pero la ayuda de algunos otros resultados le permiten al tatengue estar cerca de la cima, en el quinto puesto de las ubicaciones y a apenas cuatro unidades del líder.

Ganar en Santa Fe

Claro que el gran déficit del rojiblanco continúa siendo su desempeño en el estadio 15 de Abril. Allí, ante su gente, sufrió las derrotas más abultadas, y allí es donde debe volver a hacerse fuerte (como sucedió en la temporada anterior) para lanzarse decididamente a la pelea por el ascenso.

Por eso, el partido de este viernes, a las 20.30, resulta especial por varias razones: en primer lugar, porque es el último del año, ya que luego viene el receso por el verano; en segundo, porque una victoria permitiría quedar cerca de la cima de la tabla; en tercero, porque el escenario es el propio, y está entonces la chance de regalarles a los hinchas un rendimiento y un resultado que permitan mantener firme la expectativa que hoy es fluctuante. Encima, enfrente estará un equipo que llega con demasiados problemas: se encuentra último en las dos tablas (la de posiciones y la del descenso), acaba de perder a su entrenador (Jorge Vivaldo) y sus dirigentes analizan seriamente dejar la plaza en la B Nacional.

Un único cambio

Kudelka se fue muy conforme con el equipo luego de la victoria en Rafaela. Por eso, era casi un hecho que la formación para el encuentro del viernes no iba a sufrir demasiadas variaciones en su composición.

Precisamente, el DT ya confirmó que el único cambio estará dado por el regreso a la titularidad de Pablo Pérez, quien cumplió la fecha de suspensión luego del partido ante Rosario Central, y que ingresará por Alexis Fernández. Así, se repiten el esquema de 4-4-1-1, y también la disposición táctica en el medio que pone, por un lado, mucha presión con los “5”, que están mostrando un muy buen funcionamiento, y por otro, el desborde permanente por los costados, a través de Velázquez y el goleador Fausto Montero (lleva tres tantos en los últimos tres encuentros). Luego, Rosales se mueve con libertad y arriba siempre está activo el artillero del equipo, Matías Quiroga.

De esta manera, la formación para recibir a la CAI, el viernes, a las 20.30, será la siguiente: Alejandro Limia; Santiago Zurbriggen, Juan Pablo Avendaño, Nicolás Correa y Juan Pablo Cárdenas; Fausto Montero, Pablo Pérez, Sebastián Vidal y Jorge Velázquez; Paulo Rosales; Matías Quiroga.

Por el presente de ambos equipos, por el marco de público que seguramente tendrá el estadio y por ser el último partido del año, sin dudas que las condiciones están dadas para que el Tate brinde con un fin de 2010 a pura fiesta. Pero eso habrá que confirmarlo en la cancha.

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